Su producción e industrialización derivan en altos beneficios ambientales y económicos
Por: Tamara Longines
Chiapas es uno de los estados del país con las condiciones geográficas ideales para el cultivo del bambú, el cuál abunda en las zonas del trópico que están al nivel del mar y hasta dos mil metros de altitud, con precipitaciones pluviales de mil 200 milímetros al año.
De acuerdo a los ambientalistas promotores del cultivo del bambú, éste se aclimata a todo tipo de suelos y terrenos, incluso en plantaciones en terrenos desgastados, requiere pocos nutrientes y sus mayores rendimientos se obtienen en las zonas donde se cultiva caña de azúcar y hay agua, aunque también se puede sembrar en laderas para ayudar a detener la erosión del suelo.
De acuerdo a la revista electrónica Bambumex, el estudio de los usos del bambú en Chiapas está iniciando, y es la Universidad Autónoma de Chiapas en su campus de Tapachula, la que ha realizado diversas investigaciones no publicadas sobre esto; y es que algunas especies de Chusquea y Otatea son ampliamente usadas en regiones específicas del estado, en la elaboración de artesanías, canastos y otros menesteres.
Eduardo Villavicencio Gómez, investigador de los usos del bambú, explica que los árboles de bambú no necesitan replantarse después del corte. Resisten ciclones, inundaciones, sequía y plagas, producen cuatro veces más oxígeno que la mayoría de las plantas y mejoran el proceso de fijación de nitrógeno en el suelo, además de los diversos usos al industrializarlo, entre ellos la fabricación de ropa. En Chiapas recientemente empieza a producirse como negocio para la producción de papel.
Respecto al uso de la fibra de bambú para la industria textil, Alejandro Callejas Linares, Subsecretario de Medio Ambiente de Chiapas, explica que hay ventajas económicas y sociales, además de que esta planta crece muy rápido, genera una muy buena cantidad de biomasa que se convierte en fibra y con la cual se pueden hacer prendas de vestir, mochilas, bolsas, cangureras, gorras, entre otras cosas, “hay una muy buena cantidad de prendas que se pueden hacer con fibra de bambú”.
La promoción de este tipo de vestimenta responde a los requerimientos de una sociedad cada vez más consciente, además, sus ventajas aminoran la contaminación al medio ambiente y la disminución del riesgo para la piel, ya que las fibras naturales contienen menos sustancias alergénicas que las fibras tratadas con químicos. Además permite frenar el cultivo intensivo de algodón, que daña la ecología.
“Una de las grandes ventajas de esto es que cuando el bambú empieza a crecer almacena bióxido de carbono en su estructura, por lo que ayuda a disminuir el efecto que tiene el cambio climático en el medio ambiente; en otros países como China e India ya existe una industria –textil- que se encuentra establecida y que está teniendo un avance muy importante”, refiere.
De acuerdo al subsecretario de Medio Ambiente de Chiapas, el cultivo del bambú es una opción de desarrollo importante para algunas localidades en donde naturalmente crece esta planta, ya que hay muchas zonas en donde crecen diversas especies de manera natural, “son nativas de aquí del estado, aunque tenemos también especies que son importadas”, remarca, por lo que una vez que se impulse su producción, el siguiente paso sería buscar apoyos para la industrialización ya sea para papel o textiles.
La ropa de fibra de bambú es muy cómoda, no deja ninguna huella de sudor, en verano da una sensación muy fresca, y en invierno conserva el calor, además de ofrecer una imagen muy agradable.
El funcionario estatal explica que el tejido que se hace con la fibra de bambú permite que haya una traspiración y al mismo tiempo se hace una barrera térmica con el aire que entra a la prenda, cuando la prenda no es muy pegada a la piel permite que circule el aire y al mismo tiempo permite que traspire a través de la prenda y da una sensación de estar más frescos, de ahí la popularidad que está adquiriendo la ropa de bambú.
Aunque el costo para la industrialización del bambú en material textil resulta muy alto, los beneficios económicos y ambientales son aún más, reconoce Calleja Linares, “La verdad es que el bambú trabajándolo es una industria muy buena que deja bastante dinero, que permite conservar suelo, que permite secuestrar bióxido de carbono y que puede ayudarnos sobre todo en algunas áreas degradadas que tenemos para recuperar un poco de suelo y en un futuro poder restaurarlo” puntualiza.
Bibliografía
www.emprendedoresnews.com/empresas/economia/negocios-de-bambu.html
www.bidnetwork.org/page/120208/en
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