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	<title>Revista Universa &#187; Historia</title>
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		<title>CURIOSIDADES DEL PERIODISMO CHIAPANECO, 1827–1916.</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Nov 2010 16:46:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jorge</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>

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		<description><![CDATA[José Luis Castro A. *  El primer semanario publicado en Chiapas: Campana Chiapaneca, Tuxtla (Gutiérrez), 1827. Fundado por Joaquín Miguel Gutiérrez. *  El primer periódico quincenal: El Sentimiento Religioso, San Cristóbal de Las Casas, 1875. Director: Francisco A. Piñeyro. *  El primer periódico decenal: El Demócrata (salía los días 1°, 10 y 21), San Cristóbal [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.revistauniversa.com/wp-content/uploads/2010/11/periodismo-en-chiapas.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-727" src="http://www.revistauniversa.com/wp-content/uploads/2010/11/periodismo-en-chiapas-300x300.jpg" alt="" width="300" height="300" /></a>José Luis Castro A.</p>
<p>*  El primer semanario publicado en Chiapas: <em>Campana Chiapaneca</em>, Tuxtla (Gutiérrez), 1827. Fundado por Joaquín Miguel Gutiérrez.</p>
<p>*  El primer periódico quincenal: <em>El Sentimiento Religioso,</em> San Cristóbal de Las Casas, 1875. Director: Francisco A. Piñeyro.</p>
<p>*  El primer periódico decenal: <em>El Demócrata </em>(salía los días 1°, 10 y 21), San Cristóbal de Las Casas, 1880. Jesús Flores.</p>
<p>*  El primer diario de Chiapas: <em>La  Violeta</em>, Tuxtla Gutiérrez, 1898. Félix Santaella.</p>
<p>*  El primer bisemanario: <em>La Paz</em>, Tuxtla Gutiérrez, 1911.</p>
<p>*  El periódico más chico: <em>Diario de Chiapas</em>, 12 x 20 cm., Tuxtla Gutiérrez, 1912. Enrique Barroso; y <em>Los Hijos del Pueblo</em>: 17 x 23 cm., Comitán, 1884. J. W. Albores.</p>
<p>*  El periódico más grande: <em>El Espíritu del siglo</em>, Tuxtla Gutiérrez, 1861.</p>
<p>*  El periódico de mayor duración: el semanario <em>El Para-rayo,</em> San Cristóbal de Las Casas, entonces capital del estado. 1827–1830. 148 números.</p>
<p>*  El periódico de menor duración: <em>Chiapas</em>. Un solo número. México, D.F., 1903. Dr. Belisario Domínguez.</p>
<p>*  El periódico de menos páginas: <em>Chiapas</em>. Dos páginas. México, D.F., 1903. Belisario Domínguez.</p>
<p>*  El periódico con más colaboradores: <em>Crepúsculo</em>. 13 colaboradores. Chiapa (de Corzo), 1875.</p>
<p>*  El periódico con menos colaboradores: <em>Chiapas</em>. Un solo colaborador, director, editor, redactor, reportero y voceador. México, D.F., 1903. Belisario Domínguez.</p>
<p>*  El periódico de mayor tiraje: <em>El Cornetín</em>. 1000 ejemplares. Comitán, 1874. Vicente Álamo Millet.</p>
<p>*  El periódico de menor tiraje: sin dato.</p>
<p>*  El periódico más liberal: <em>La  Igualdad</em>, Tuxtla (Gutiérrez), 1833.</p>
<p>*  El periódico más conservador:<em> El Sentimiento Religioso,</em> San Cristóbal, 1875. Francisco A. Piñeyro.</p>
<p>*  El periódico más lépero: <em>El Duende</em>, diario lépero y charlatán, que no respetaba pelo ni tamaño. “Periódico sin padre, madre ni perro que le ladre.” Tuxtla (Gutiérrez), 1895. Antolín Gómez y José Cuerdas.</p>
<p>*  El periódico más culto: <em>La  Violeta</em><em>,</em> Tuxtla (Gutiérrez), 1898. Periódico sobre teatro, literatura y variedades.</p>
<p>*  El periódico más combativo: <em>El Crepúsculo,</em> Chiapa (de Corzo). 1875. Semanario defensor del pueblo chiapaneco.</p>
<p>*  El periódico más barato: <em>El Sentimiento Religioso</em>. Tres centavos. San Cristóbal de Las Casas, 1875. Francisco A. Piñeyro; y <em>Los Hijos del Pueblo</em>. De tres centavos. Comitán, 1824. J. W. Albores.</p>
<p>*  El periódico más caro: <em>El Regenerador</em>. 10 centavos. San Cristóbal de Las Casas, 1877. M. Balboa; y <em>El Pueblo Libre</em>, 10 centavos. San Cristóbal de Las Casas, 1879. Flavio A. Paniagua.</p>
<p>*  El primer periódico de circulación gratuita: <em>La  Conciliación</em>. Órgano de propaganda política. San Cristóbal de Las Casas, 1877.</p>
<p>*  El periódico que ha tenido más nombres: <em>Periódico Oficial</em>. Ha tenido 14 nombres: <em>Avisos al Pueblo, El Iris de Chiapas, El Triunfo de la Justicia, el Noticioso Chiapaneco, El Guardia Nacional, El Órgano del Gobierno, La Bandera Constitucional, El Espíritu del Siglo, El Regenerador, El Fronterizo Chiapaneco, El Pueblo Libre, Periódico Oficial del Gobierno del Estado</em> y<em> Periódico Oficial</em>. San Cristóbal de Las Casas, Chiapa (de Corzo) y Tuxtla (Gutiérrez), 1830–2010.</p>
<p>*  El primer impresor de periódicos en Chiapas: Vicente García. <em>Campana Chiapaneca</em>, Tuxtla. Mayo 3 de 1827.</p>
<p>*  El primer periódico impreso en una imprenta portátil: <em>El Soconusquense,</em> Tapachula, 1875.</p>
<p>*  El primer periódico oficial:<em> Avisos al Pueblo,</em> San Cristóbal de Las Casas, 1830. Director: Secundino Orantes.</p>
<p>*  El primer periodista que utilizó un seudónimo: Fray Matías de Córdoba, “El Espeziero” [<em>sic</em>]. En el semanario <em>El Para-rayo de la capital de Chiapa</em>. Ciudad Real, 1827. Periódico número 11, diciembre 12 de 1827.</p>
<p>*  El primer periódico publicado en Chiapas: <em>Campana Chiapaneca</em>, Villa de San Marcos Tuxtla (Gutiérrez), mayo 3 de 1827. Joaquín Miguel Gutiérrez.</p>
<p>*  El primer periódico chiapaneco de caricaturas: <em>El Mosquito</em>, San Cristóbal de Las Casas, 1871. Litógrafo: Juan Pedro Martínez.</p>
<p>*  El primer periodista chiapaneco asesinado: Donato Corzo Ruiz (Chiapa de Corzo, 1866).</p>
<p>*  El periodista más famoso del siglo XIX: Ángel Pola Moreno, originario de Chiapa (de Corzo). Creador de la entrevista en el periodismo mexicano.</p>
<p>*  Periodista chiapaneco cofundador del diario <em>El Universal</em> (México, D.F.1916): Emilio Rabasa.</p>

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		<title>CHIAPAS EN LA INDEPENDENCIA NACIONAL</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Nov 2010 22:47:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jorge</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>

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		<description><![CDATA[Marco A. Orozco Zuarth Mucho se ha dicho de que Chiapas no participó activamente en el movimiento de independencia de la Nueva España iniciado en 1810 por Miguel Hidalgo y Costilla. En parte hay razón en esta apreciación, pero si analizamos con mayor detenimiento el proceso veremos cómo esta afirmación puede desvanecerse como interpretación histórica. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Marco A. Orozco Zuarth</em></p>
<p>Mucho se ha dicho de que Chiapas no participó activamente en el movimiento de independencia de la Nueva España iniciado en 1810 por Miguel Hidalgo y Costilla. En parte hay razón en esta apreciación, pero si analizamos con mayor detenimiento el proceso veremos cómo esta afirmación puede desvanecerse como interpretación histórica. Hagamos una aproximación en este sentido.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><em>La inconformidad de los criollos</em></strong></p>
<p>La inconformidad de los criollos contra los españoles que acaparaban los mejores puestos políticos y los negocios virreinales, a fines del siglo XVIII eran ya parte de la vida cotidiana. Una de las expresiones mayores se da en la rivalidad entre la Real Audiencia y el Ayuntamiento de la Ciudad de México, la primera controlada por peninsulares y la segunda por criollos. Este enfrentamiento se dio hasta por el uso del águila como símbolo de lo “mejicano” que usaba la ciudad y fue criticado por el Virrey.</p>
<p>La inconformidad de los nacidos en la Nueva España, en la Provincia de Chiapa, se manifiesta en la Sociedad de Amigos del País, que se quejaban del abandono en la que estaba la provincia y su capital Ciudad Real por parte de Guatemala.</p>
<p>Por otro lado, en 1812, Mariano Robles Domínguez, se autonombró representante de la Provincia de Chiapa ante las Cortes de Cádiz y expuso algunas de las demandas de los criollos de Ciudad Real.</p>
<p>Observamos aquí pues, dos procesos en los cuales hay una participación política activa de los habitantes de lo que hoy conocemos como Chiapas.</p>
<p><strong><em>Las ideas libertarias</em></strong></p>
<p>El pensamiento liberal de la Ilustración y la Revolución Francesa representada por pensadores como Rousseau, Montesquieu, Voltaire y Kant tienen una amplia aceptación y difusión por parte de varios pensadores novohispanos como Clavijero y el peruano Melchor de Talamantes. Además de ser estudiados en los colegios y escuelas en forma semiclandestina.</p>
<p>Estas mismas ideas llegaron a la Provincia de Chiapa y son acogidas los integrantes de la Sociedad de Amigos del País, por el obispo San Martín, Fray Matías de Córdoba, Fray Ignacio de Barnoya, Joaquín Miguel Gutiérrez, entre otros. Mención aparte merece José Felipe Flores como un representante del quehacer científico de la época, que ejerció en Guatemala y España, pero su cuna fue Ciudad Real.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><em>Porqué en Guanajuato y no en Chiapas</em></strong></p>
<p>El localismo exacerbado hace imaginar a muchos a Hidalgo, Morelos, Mina o Guerrero en lo que hoy es nuestra entidad; es decir querer cambiar la historia o inventar sucesos que nunca pudieron darse aquí. Como el decir que Fray Matías dio el grito en Comitán o que existió Josefina García, dos grandes inventos para tratar de homologar la historia general con la local.</p>
<p>Un fenómeno histórico como una revolución armada, que implica la rebelión en contra de un sistema establecido y la transformación de éste, sólo puede darse en dónde las condiciones políticas, económicas, sociales y culturales son propicias para ello. Y esto sucedió en la Intendencia de Guanajuato. Veamos por qué.</p>
<p>Lo que hoy conocemos como la región del Bajío era la zona productiva más importante de la época, le llamaban “el granero de la Nueva España”. Ocupaba el primer lugar nacional en producción de plata, había una bonanza económica, que generó una alta concentración de la población, el florecimiento de la agricultura y la ganadería.</p>
<p>Aunado a esto, había también un florecimiento de la educación y la cultura. Como en ninguna otra región existían colegios, seminarios y escuelas en Acámbaro, Yuriria, Salvarierra, Salamanca, Celaya, San Miguel el Grande, León, San Luis de la Paz, Guanajuato, etc.</p>
<p>En resumen, se había desarrollado un poderío criollo capaz de desafiar al Virrey. No fue pues una casualidad, estaban dadas las condiciones para que un movimiento como el de la independencia se diera; solo faltaba quién encendiera la mecha y ese fue el cura de Dolores Miguel Hidalgo, quien en la madrugada del 16 de septiembre hizo el llamado a la rebelión, no a la independencia y menos que diera “el grito”. Esto fue así, un inicio acelerado pues había sido descubierta la conspiración de Querétaro y no quedaba más remedio que adelantar el levantamiento.</p>
<p>En Chiapas, pues no estaban dadas esas condiciones, como no lo estuvieron en Chihuahua, Baja California u otra entidad como hoy las conocemos. Por eso la Provincia permaneció a la expectativa. No podía ser de otra manera ya que la incomunicación en la que se encontraba la situaba muy lejos de los centros de poder que había que derrocar para ganar la lucha. La participación de la Provincia fue la que tenía que ser dadas las condiciones de la época y no otra que algunos quisieran que “hubiera” sido.</p>
<p>No obstante, el Capitán General de Guatemala, José Bustamante y Guerra condenó el levantamiento de Hidalgo y envió una circular a todas las provincias centroamericanas para que cooperaran para la defensa del virreinato. Además envió a Dambrini a los límites de la capitanía para reforzar el sur y evitar que llegaran los insurgentes.</p>
<p>Aquí vemos pues una actitud defensiva, no pasiva ante lo que sucedía en el centro del país. Hecho que seguramente inhibió aún más el surgimiento de un movimiento armado en la provincia.</p>
<p><strong><em>La Batalla de Tonalá</em></strong></p>
<p>En la segunda etapa de la Independencia, en la que Morelos toma el mando encontramos una participación bélica en nuestro actual territorio. Esta es la fase de Morelos en la que logró integrarse un ejército insurgente disciplinado organizado por Mariano Matamoros en el pueblo de Izúcar del hoy Estado de Puebla. Con este ejército los insurgentes logran apoderarse una parte importante del sur del virreinato.</p>
<p>En diciembre de 1812, Dambrini llega a la raya con 250 soldados negros y mulatos, poco entrenados. En el Istmo de Tehuantepec mató a varios insurgentes y ganó todas las pequeñas batallas. Ante esto, Morelos envió a Matamoros a combatirlo; este llega a Tehuantepec el 14 de abril con 1,500 hombres bien entrenados, lo encuentra despoblado, descansa y al día siguiente sale en busca del realista guatemalteco. El día 18 de abril se enfrentan cerca de la raya, pero Dambrini logra huir. El 19 alrededor de las tres de la tarde Matamoros lo alcanza nuevamente y en un lugar llamado “Potrillo de las Huertas” lo vence definitivamente. El 25 Matamoros llega al pueblo de Tonalá, es recibido pacíficamente, permanece ahí durante tres días y se regresa al centro del país atendiendo al llamado de Morelos.</p>
<p>Este es el único hecho armado que se dio en los límites entre las dos delimitaciones, la de México y la de Guatemala.</p>
<p>Durante su estancia, Matamoros hizo una invitación a los pueblos vecinos para unirse a la insurgencia, llamado que no tuvo eco, pues al marcharse los insurgentes; Dambrini vuelve meses después y los realistas guatemaltecos vuelven a controlar el territorio. De esta manera la batalla no tuvo una repercusión amplia en la provincia.</p>
<p>Es importante destacar que, como lo demostró Sofía Mireles Gavito, Cronista de Tonalá, los tonaltecos lucharon al lado de Dambrini y no de Matamoros como comúnmente se creía. Esto es natural, ya que Matamoros era el mexicano insurgente invasor del suelo guatemalteco. Lo que hicieron los pocos tonaltecos que participaron fue unirse al realista guatemalteco para defender su territorio. Esto no le resta importancia al hecho, por el contrario magnifica la victoria insurgente de Matamoros.</p>
<p><strong><em>La independencia y la adhesión al Imperio Mexicano </em></strong></p>
<p>Así transcurren ocho años de que la provincia, como otras, se mantuvo a la expectativa. En tanto en la Nueva España la lucha insurgente se estancaba, luego de una alentadora campaña de Francisco Javier Mina, Vicente Guerrero y otros reductos continuaban viva la mecha independentista.</p>
<p>Al proclamarse el Plan de Iguala, tras el pacto de Guerrero con Iturbide, las demás provincias revivieron sus aspiraciones de ser independientes. Luego al firmarse los Tratados de Córdoba en los cuales se reconoce la independencia, el hecho estaba consumado legalmente. En el ámbito internacional al haber firmado el Virrey Juan O´Donojú este tratado se podía hablar ya de un nuevo estado independiente.  Esto último sucedió el 24 de septiembre de 1821.</p>
<p>Ante esto, la independencia de la Provincia de Chiapa, no podía esperar, era la mejor oportunidad. El mérito está en que el pueblo de Santa María Comitán, alentado por Fray Matías de Córdoba y Fray Ignacio de Barnoya, proclama su independencia el 28 de agosto y luego los demás pueblos. Es decir lo hacen antes de las otras provincias de la Capitanía General de Guatemala y se independizan no sólo de España sino de Guatemala misma y se adhieren al Plan de Iguala y posteriormente al Imperio Mexicano.</p>
<p><em>La federación a los Estados Unidos Mexicanos</em></p>
<p>En febrero de 1823, Antonio López de Santa Anna, proclama el Plan de Casa Mata y se rebela en contra del emperador Iturbide, quien se ve obligado a abdicar el 22 de marzo del mismo año.</p>
<p>Ante esto, la Provincia de Chiapa se declara independiente, nombra a una Junta Suprema Provisional para autogobernarse y definir nuestro destino. Así se acuerda convocar a un plebiscito. México envía tropas para disolver la junta y apoderarse del territorio. La junta proclama el Plan de Chiapa Libre. La oportuna intervención del congreso nacional evita los enfrentamientos y deja en libertad a la provincia para efectuar la votación.</p>
<p>Es así como se da la famosa votación, en la que la mayoría decide pertenecer a México y el 14 de septiembre de 1824 se hace la declaración solemne. En este proceso es de destacarse la figura del mexicano Manuel Mier y Terán quien realizó una efectiva labor de proselitismo a favor de México.</p>
<p>Como podemos analizar en esta aproximación, la Provincia de Chiapa tuvo diferentes formas de participación en el proceso independentista, tales como de reclamo y rebeldía, de expectación, de defensiva; votación, en fin todas ellas son diferentes formas de participación política propias de una región aislada y lejos de los centros de poder.</p>
<p>Por lo expuesto, podemos concluir que la afirmación en el sentido de que la provincia permaneció ajena a este proceso histórico es errónea; pues la participación se dio de acuerdo a las circunstancias que en ese momento prevalecían. Por lo tanto hay una relación, si bien no estrecha, si decisiva entre los acontecimientos de la Nueva España, primero y de México después con los de este territorio.<a href="http://www.revistauniversa.com/wp-content/uploads/2010/11/28.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-678" src="http://www.revistauniversa.com/wp-content/uploads/2010/11/28-300x103.jpg" alt="" width="300" height="103" /></a></p>

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		<title>Chiapas y Guatemala en documento Metl-Xictl prehispánico</title>
		<link>http://www.revistauniversa.com/articulo/chiapas-y-guatemala-en-documento-metl-xictl-prehispanico/</link>
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		<pubDate>Thu, 22 Jul 2010 12:44:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Emilio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>

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		<description><![CDATA[Por: Fernán Pavía Farrera. Médico, promotor cultural y cronista tuxtleco. Nos han habituado a conocer dogmáticamente la Historia de los meçiti, impropiamente llamados Aztecas, con base en el Códice Mendocino y los historiadores del siglo XVI hasta principios del XVII; según la Tira de la Peregrinación, aztecas son las tribus que emigraron desde el mítico [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em><strong>Por: Fernán Pavía Farrera. Médico, promotor cultural y cronista tuxtleco.</strong></em></p>
<p>Nos han habituado a conocer dogmáticamente la Historia de los meçiti, impropiamente llamados Aztecas, con base en el Códice Mendocino y los historiadores del siglo XVI hasta principios del XVII; según la Tira de la Peregrinación, aztecas son las tribus que emigraron desde el mítico aztatl-tlantli, abundancia de garzas, pero la que en su largo caminar aprendió a cultivar el metl, maguey y obtener el jugo dulce de su centro, xictli, tomarían ese nombre, metl-xictli, que en el documento del Virrey Antonio de Mendoza pasó como meçiti y a su sitio del tunal y la roca, (abdad de México fundada y poblada por los mexicanos G (que) en aquella sazón se nombraban meçiti. Transcurridos cuatrocientos cincuenta años, buscar alternativas para satisfacer personales dudas respecto a la credibilidad de los textos parece inaudito, pero aceptar una historia basada en informantes y tradiciones,  no es honesto; por eso hemos buscado interpretar un documento original, la “Matrícula de Tributos” y su confrontación con testimonios manuscritos por participantes, como Hernán Cortés en sus Cartas de Relación, Pedro de Alvarado y sus Cartas a Cortés, Fray Tomás de la Torre y su Diario, Cédulas Reales de Carlos I de España y V de Alemania e historias de Bernal Díaz del Castillo, Fray Antonio de Remesal y Thomas Gage, entre otros.</p>
<p>Consideramos la “Matrícula de Tributos” como documento genuinamente indígena, por haber sido dibujado en corteza de  amate, mediante técnica de trazos, colores, contenido regional geográfico, administrativo, militar, etnográfico, histórico y  expresividad muy particular. Por la diversidad y riqueza de su contenido, tiene tanto o más valor arqueológico que una piedra grabada. Originalmente debió ser una tira con longitud aproximada de 8 a 9 metros por cuarenta y dos centímetros de ancho, plegado en forma de biombo; como consecuencia del arrasamiento de la Casa de Moctezuma por Pedro de Alvarado y sus ejércitos, sufrió manchas por agua, sangre y lodo, además de fragmentación y abandono durante 15 o 20 años, hasta que fue recuperado por los sacerdotes del Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, fundado por el Virrey Antonio de Mendoza después de su llegada a la Nueva España en 1535.</p>
<p>El más preparado y persistente de esos sacerdotes fue indudablemente Fray Bernardino de Sahagún; por eso no dudamos en aceptar que con muy paciente dedicación, se dio a la tarea de estudiar los dibujos entonces considerados como infernales y diabólicos, restaurar hasta donde le fue posible, desdoblar y recortar 32 láminas de aproximadamente 29 por 42 centímetros, adherirlas por el verso mediante mucílago y papel europeo intermedio, para finalmente encuadernarlas empleando hilo de cáñamo o de agave. No escapa la posibilidad de que algunas láminas hayan sido sustraídas y posiblemente permanezcan ocultas, en poder de algún coleccionista. Se conserva en el Instituto Nacional de Antropología e Historia de la Capital mexicana, pero accesible a los curiosos en edición de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, México 1968, con presentación original del arzobispo de México (1776-72) Francisco Antonio de Lorenzana y Buitrón e interpretación de José Corona Nuñez; o también en Historia de México “Salvat” Tomo 3, con interpretación de Víctor M. Castillo Farreras, 1985. Después de observar detenidamente y muchas veces éstas 32 láminas se llega a la conclusión de que las explicaciones que se han dado, tanto por investigadores mexicanos como extranjeros, han caído en un error primario que ha persistido por siglos y que se sigue repitiendo, ahora como dogma histórico.</p>
<p>Este error consiste en haber aceptado, sin discusión alguna, que las tres primeras láminas forman parte de la Matrícula de Tributos; el error, cometido seguramente por Sahagún al realizar la integración de láminas, se repite magnificado en el Códice Mendocino y se debió a que las provincias representadas inicialmente nunca pudieron ser identificadas con exactitud, porque además algunas vuelven a encontrarse en las láminas 25 y 31 de la misma Matrícula. Debe aclararse que aunque las láminas 1, 2 y 3 no son tributarias, se ha aceptado la secuencia y enumeración actual, porque así está integrado el documento. Además, en virtud de que los nombres no siempre interpretan con certeza lo  representado en cada grafía, así como las manifiestas incongruencias al explicar lo tributado, se tomó la decisión de no considerar anotaciones anónimas, ni interpretaciones anteriores.</p>
<p><strong>Lámina 1</strong></p>
<div id="attachment_342" class="wp-caption alignright" style="width: 246px"><a href="http://www.revistauniversa.com/wp-content/uploads/2010/07/Matricula_de_tributos.jpg"><img class="size-medium wp-image-342" title="Matricula_de_tributos" src="http://www.revistauniversa.com/wp-content/uploads/2010/07/Matricula_de_tributos-236x300.jpg" alt="" width="236" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Lámina 1</p></div>
<p>Además de ser la más antigua, es la que ha sufrido más agresiones y por lo tanto, es la más difícil de interpretar y consecuentemente de analizar. Se ven tres montañas, dos no identificables por el grave e irremediable deterioro y la tercera, hacia abajo, rematada por cuatro volutas de humo; la cuarta figura es una cabeza crotálica en perfil, abierta hasta las fauces, con una mano sobre el poro nasal; en menor tamaño, tres cabezas de personajes en perfil y una casa de armas. La montaña con volutas es indudablemente el volcán Popocatepetl, “montaña que arroja humo”; señala la primera vez que los metl-xictli conocieron una erupción y causó tanto temor, oscuridad y cenizas durante cinco días, que pasaron a ser esos días aciagos marcados en su calendario para cada año; esta erupción según el Códice Mendocino tuvo lugar el año dos-caña, ome-acatl, 1351 de nuestra cuenta, y a la vez el  inicio de la celebración del Fuego Nuevo, señalamiento que se repite cada 52 años, siempre en año dos-caña. Las otras dos montañas no conservan ningún atributo, por lo que también con base en el Mendocino, podrían ser  coluatepetl y tenantepetl, las primeras dos conquistas que aparecen dibujadas y escritas como colhuacan pueblo y tenayucan pueblo.</p>
<p>Los tres personajes en perfil significan tres representantes militares, jefes, o caciques. La cabeza crotálica es una cueva  excavada a mano, o una mano en imperativa señal de abstención, de prohibición para intrusos, oztotl-maitl u ostoman; la casa de dardos significa lugar para armas o guarnición. La conclusión de ésta lámina es que fue elaborada en el año de 1351 y señala los límites del dominio y expansión de los mecsica en el tiempo de la erupción, 27 años después de la fundación de tenoch-tetl-pan en 1324.</p>
<p><strong>Lámina 2</strong></p>
<p>El contenido es demasiado generoso y se presenta dividida en dos cuartos superiores y un medio inferior, los que contienen cuatro topónimos que no son pueblos, sino áreas geográficas, calpulli, que los castellanos llamaron provincias; éstas cuatro áreas son limítrofes y primero debe escribirse, en lengua nahuatl pero con caracteres castellanos, lo representado por cada una de ellas, para después hacer la localización dentro del área general Mesoamericana. Un contenedor con agua vertiente interior construido de paredes perpendiculares y fondo plano, totalmente enlosado; una mano en acción de levantar compuerta para dar salida al agua retenida, atzacan, atzacoquetza, atzaqua o atzapan.</p>
<div id="attachment_343" class="wp-caption alignright" style="width: 245px"><a href="http://www.revistauniversa.com/wp-content/uploads/2010/07/matricula2.jpg"><img class="size-full wp-image-343" title="matricula2" src="http://www.revistauniversa.com/wp-content/uploads/2010/07/matricula2.jpg" alt="" width="235" height="297" /></a><p class="wp-caption-text">Lámina 2</p></div>
<p>Este tipo de represas fue encontrado en las montañas Mayas de Belice, en las descripciones de Thomas Gage o de Fuentes y Guzmán sobre el Convento de Santo Domingo, en la Ciudad de Guatemala (Antigua) y en descubrimiento arqueológico de 1994 en Izapa, Chiapas. La obra hidráulica de Izapa en el Municipio de Tuxtla Chico, corresponde a la Fase Guillen, 300 años a. C., obra que desde luego no fue construida por los  meçiti, pero que indudablemente la conocieron en pleno uso y la expresaron en ésta lámina 2, como identificación especial para esa área conquistada; así, podemos afirmar que el nombre náhuatl debió ser atl-tzaqua-pan y en castellano Atzacapan o Atzapa, no el corrompido Izapa que tiene el diferente significado sobre lo blanco o sobre la sal.</p>
<p>La nopalera de fruto pequeño, rojo, agrio, indiscutiblemente es xocotl-nochtli; se trataba de la extensa área considerada como desértica (principalmente por la mínima presencia humana en la primera mitad del siglo XVI), situada en la costa del actual Estado de Chiapas, desde el límite con Oaxaca hasta la población maitl-pachtli-tepetl, Mapastepec, como está dibujado en lámina 25 de la misma Matrícula;  este xocotl-nochtli no corresponde geográficamente al actual Soconusco, región por siempre muy poblada, de tierra fértil y  abundantes lluvias en el sudeste del estado de Chiapas y colindante con la República de Guatemala. La siguiente provincia está representada como el árbol frutado de una variante muy particular de zapote sobre una roca; se trata del verdadero mamey, fruto de la gutífera Mammea Americana, esférico de 15 a 18 centímetros de diámetro, con gruesa pulpa de color anaranjado, consistencia y sabor que mucho recuerdan al durazno: tetl-tzun-tzapotl o tetl-tzapotl, zapote de las piedras; en el resto de la República Mexicana se nombra mamey al zapote colorado, Calocarpum Sapota. Cortés, Alvarado y Bernal Díaz escribieron Zapotitlan o Zapotlan; López de Gómara, Zapatullan y de ahí proviene, por metátesis y metaplasmo, Tzapatulla y el Tapachula actual;  durante la Colonia, fue San Antonio Zapotitlan bajo la administración de la Capitanía General de Guatemala y dio origen a la Gobernación de Soconusco y las provincias San Marcos y Suchitepeques, en Guatemala. La cuarta y última provincia es un lago, con encía y dos dientes: atl-tlantli. Los dientes se toman como abundancial, pero también está una mansión, tecpan, con armas y un elevado personaje militar, representante directo a manera de embajador, titlantli. El resultado sería tecpan-atl-titlantli, Tecpan-Atitlan que aceptan historiadores guatemaltecos, la mansión del representante militar metl-xictli en el actual Lago de Atitlán, donde asentaban dos lenguas: zutuhil y cakchiquel. Estas cuatro provincias limítrofes entre sí, únicamente existen entre el Estado de Chiapas y la República de Guatemala. El titlantli también tenía a cargo el cuidado de tetl-tzun-tzapotl, por eso las dos provincias están incluidas en la mitad inferior de esta lámina 2.</p>

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