Por muchos años el papel de los medios de comunicación ha sido bastante cuestionado en nuestro país, debido a la cercanía que este sector, por su impacto, llega a tener con las altas esferas del poder; relación cuyo fruto preserva la hegemonía en el sector al brindarle emolumentos que deberían ser regulados por y para la sociedad.
Derivado de esta situación y ante la preocupación inminente de los grupos que pugnan por la democratización de los medios y del libre ejercicio periodístico (comités de periodistas, reporteros, articulistas, académicos, etcétera) se han generado espacios alternativos (revistas, gacetas, periódicos, radiodifusoras…) de expresión que dan cabida a estas preocupaciones.
Como consecuencia de ello hoy podemos ver que los beneficios de esta acción son cada vez mayores, podríamos citar por ejemplo la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública, las propuestas para legislar en torno a la protección de datos personales, las fiscalías que se han creado para garantizar y proteger el trabajo periodístico, entre otros, que podrían ser algunos elementos claves dentro de esta reflexión.
Sumado a lo anterior hoy somos testigos de una multiplicidad de medios alternativos con una mayor pluralidad en su información y sus esquemas de trabajo, logro que no hubiera sido posibles sin la ayuda de la tecnología, misma que ha crecido a pasos agigantados en la época, principalmente la internet donde hoy día millones de usuarios de ese servicio conviven diariamente en comunidades digitales a través de las múltiples y variadas redes sociales, servicios de mensajería instantánea, correo electrónico, etcétera, lo que brinda mayor cercanía e inmediatez entre la información y los comunicadores.
Bajo esta tesitura podríamos hablar de que poco a poco los medios de comunicación han roto sus propios esquemas y han ido replanteando su papel y sus objetivos, pasando de ser meros elementos al servicio del poder en una época por espacios de expresión que acompañan y comunican las necesidades de la sociedad contemporánea.
De esta manera, esta realidad a escala nacional e internacional nos urge a hacer una pausa para reflexionar sobre el papel de los medios de comunicación en nuestro estado y de su contribución a la vida democrática de la entidad.
Si queremos hablar de un verdadera consolidación democrática en Chiapas es necesario iniciar esta discusión de manera incluyente a través de la participación de los involucrados en el ámbito (organizaciones no gubernamentales, asociaciones civiles, colectivos sociales, gobierno y la sociedad en general).
Solo así lograremos que los medios de comunicación, el periodismo y la libertad de expresión, sean pieza clave para conjuntar ese enorme rompecabezas llamado democracia, de ahí la importancia de dicho análisis.












