El “Bullying” en las escuelas

Publicado el 11 abril 2011 por Fausto Carámbura*

La violencia en las aulas ha pasado a formar parte del trato común entre alumnos y maestros

Sandra de los Santos

En la imagen aparece un adulto arrastrando por el suelo, literalmente, a un niño de no más de ocho años de edad. En el video se observan a otros alumnos que ven la escena, se escucha el llanto del niño mientras el adulto lo arrastra. Están dentro de una escuela y ese adulto es un “maestro”.

En octubre del año pasado se dio a conocer en las redes sociales un video en el que se muestra a Isidro Ramos León, director de la escuela primaria Justo Sierra, ubicada en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; golpeando a uno de sus estudiantes. Un día después de la difusión del video el director de la institución fue detenido por los delitos de tortura, abuso de autoridad y lesiones.

Aunque la violencia física ejercida en contra de un niño por parte de un adulto en las escuelas es la más clara violación a sus derechos, existen otros tipos de trasgresiones a las garantías de la infancia en las escuelas y éstas no siempre vienen de parte de un docente o director.

De acuerdo a información proporcionada por la Comisión Estatal de Derechos Humanos –ahora llamado Consejo Estatal de Derechos Humanos-, mediante una solicitud de información con folio 1566, del año 2006 al 2010 se presentaron, al menos, 50 denuncias de violaciones a los derechos humanos en contra de autoridades educativas.

Los denunciados van desde la propia Secretaría de Educación del Estado, directores de diversas instituciones, docentes y personal administrativo o de intendencia.

Las violaciones a los derechos humanos que se les imputan son diferentes, entre ellas: abuso y acoso sexual, amenazas, discriminación, trato cruel o degradante, violación a la libertad de culto, negativa o inadecuada prestación del servicio, ejercicio indebido del servicio público, violaciones en materia educativa, violación a los derechos de la integridad de los menores, entre otras.

Derivado de las quejas presentadas ante la CEDH este organismo emitió del 2006 al 2010 un total de 12 recomendaciones que tienen que ver con la relación autoridad educativa-alumno.

De esas 12 recomendaciones cuatro fueron cumplidas totalmente, una de ellas fue por violación sexual; una continúa en el estatus de insatisfactoria, una cumplida parcialmente, tres ya causaron estado y tres más hasta el momento de la respuesta a la solicitud continuaban en trámite.

El Secretario General del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) Sección 40, Julio César Chamé Martínez aseguró que la violencia de los docentes hacía los estudiantes es una práctica que ha ido desapareciendo en las escuelas.

Consideró que los docentes están cada vez más conscientes de los derechos de las y los niños y que ellos no sólo los respetan, sino también los promueven. Aunque aceptó que se han dado casos de violencia de maestros contra estudiantes, agregó que son pocos en comparación al número de docentes que están comprometidos con su labor.

También la propia Secretaría de Educación del Estado ha recibido denuncias en contra de maestros por casos de violencia. Según la respuesta de la solicitud de información con folio 1565, de 2006 a la fecha la autoridad educativa ha recibido 41 denuncias en contra de maestros por ejercer violencia en contra de algún alumno. De éstas, 32 terminaron en sanciones en contra de los docentes que fueron desde el cese hasta una exhortación por escrito.

A pesar de estas denuncias, la Secretaría de Educación del Estado no tiene ningún programa en especifico para prevenir la violencia ejercida de los docentes hacía los estudiantes en las escuelas. Los programas de prevención que existen van enfocados a evitar la violencia entre los propios estudiantes.

La Convención de los Derechos de los Niños y Niñas establece 54 artículos y dos protocolos facultativos dedicados a la defensa de los derechos de las y los menores de 18 años de edad. Entre estos derechos fundamentales está el del desarrollo pleno y una educación digna y libre de cualquier tipo de violencia.

Todos los estados firmantes de esta convención, entre ellos México, se obligan a crear políticas públicas adecuadas para proteger los derechos de la infancia en los diferentes ámbitos en los que se desenvuelven.

Educar rechazando la violencia

La violencia, más allá de ser un fenómeno aislado, se presenta en el país como algo cotidiano, recurrente y constitutivo de la cultura escolar.

La violencia que se vive en las aulas ha pasado a formar parte del trato común entre los alumnos y maestros. Ha dejado de ser motivo de asombro, menos aún de sorpresa, y al aceptarse como algo “normal”, no sólo se promueve, sino también se perpetúa, opinó el investigador Antonio Gómez Nashik, en su artículo llamado “La violencia escolar”, publicado en el número 26 de la Revista Mexicana de Investigación Educativa.

Aunque la física es la máxima manifestación de la violencia, en las escuelas se dan diferentes tipos de agresiones a los estudiantes por parte de los docentes. Desde el preescolar hasta el nivel universitario la degradación de los conocimientos de los estudiantes por parte de los profesores es una práctica que aún se sigue dando en las escuelas.

“Pero, por qué no entiendes si ya todos entendieron y tú eres el único que nunca aprende nada”; “lárgate del salón”, “cuando hablas sólo es para decir estupideces”. Este tipo de comentarios de parte de los profesores hacía los alumnos es también el ejercicio de un tipo de violencia.

El poco o nulo reconocimiento de los saberes del estudiante, la falta de interés para motivar al alumno a ser responsables de su propio proceso de aprendizaje y hasta el desconocimiento de los derechos de los niños y niñas, propicia que las prácticas violentas de parte de docentes en contra de alumnos continúen.

Gómez Nashik señala en su artículo que uno de los objetivos centrales de la educación establece como principio, entre otros, el fomento de los valores, como la tolerancia, el respeto, el rechazo a la discriminación y, desde luego, la formación de personas que sepan resolver sus diferencias privilegiando el diálogo y la tolerancia, en abierto rechazo a las actitudes violentas.

En la medida que los propios docentes entiendan y hagan parte de su práctica diaria el rechazo a la discriminación, el fomento al diálogo y la tolerancia, así como el respeto a los saberes de los estudiantes, las acciones violentas dentro de las instituciones educativas de parte de docentes hacía estudiantes irán disminuyendo. También es necesario que las autoridades educativas implementen políticas públicas adecuadas que fomenten el diálogo, la tolerancia y la cultura de la no violencia.

CUADRO DE INFORMACIÓN BÁSICA

 

Sitios de interés:

http://www.observatorio.org/comunicados/29a979d88ada.pdf

http://redalyc.uaemex.mx/pdf/140/14002605.pdf

http://unescopaz.uprrp.edu/

http://directorioguia.congde.org/guiaderecursos/tematica.php?valor=Educacion%20para%20la%20paz

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