Modernización y eficiencia en las Escuelas Normales: asignatura pendiente

Publicado el 14 julio 2010 por Emilio

Fotografía: Ariel Silva

Creadas a finales del siglo XIX durante el porfiriato, y consolidadas a partir de 1921 bajo los gobiernos emanados de la revolución de 1910, las Escuelas Normales han jugado un papel central en la formación de maestras y maestros cuya contribución en la superación del analfabetismo y el histórico rezago educativo que padece nuestro país ha sido innegable.

A lo largo de su historia, las Escuelas Normales han transitado por una diversidad de cambios, atendiendo a distintas necesidades y a las políticas educativas impulsadas por el Estado que van, desde el Proyecto de Educación Nacionalista y Científico impulsado por José Vasconcelos, así como el impulso a la Escuela Rural e Indígena, el modelo de Educación Socialista promovido por el cardenismo y el Plan de 11 años impulsado por Torres Bodet, hasta llegar a la década de los ochenta, a partir de la cual la implantación de un modelo educativo modernizador y descentralizado ha planteado enormes retos al normalismo.

Las Escuelas Normales, tanto las que se ubican en el medio urbano como las del medio rural, presentan en la actualidad una gran variedad de características, y han transitado por periodos de auge y reconocimiento nacional e internacional, así como por periodos de crisis.

Entre sus principales logros, destaca la formación de contingentes magisteriales que impartieron enseñanza en las regiones más apartadas de nuestro país, que difundieron el espíritu nacionalista a miles de alumnos, y que realizaron una encomiable labor de vinculación y ayuda a los grupos más marginados y vulnerables -principalmente en el medio rural, a través de las Escuelas Normales Rurales y la Escuela Rural- a tal grado que el educador John Dewey, padre de la pedagogía progresista, quedó sorprendido por el funcionamiento y capacidad de organización de estas escuelas.

En la actualidad, las 260 Escuelas Normales que existen en el país están siendo objeto de severo cuestionamiento ya que, en una gran cantidad de casos, no están cumpliendo con el perfil de excelencia que requieren los futuros mentores para poder impartir una educación de calidad.

Sin embargo, gran parte de la responsabilidad sobre este hecho recae en el Estado y la autoridades educativas, quienes han reconocido que los principales factores que afectan a las Escuelas Normales son: la falta de profesores preparados que formen a los futuros maestros; la carencia de presupuesto para dotar de equipo e infraestructura física adecuada a las Escuelas Normales; el rezago en los planes de estudio y la baja calidad de los programas curriculares; y la deficiente selección de los aspirantes que ingresan a las escuelas, muchos de los cuales carecen de vocación o de los conocimientos mínimos para justificar su ingreso.

La modernización y eficiencia de las Escuelas Normales constituye una asignatura pendiente. Para lograrla, será necesario conjugar lo mejor de la tradición pedagógica normalista con altos índices de excelencia académica, así como subsanar las enormes carencias que estos centros de formación de maestros padecen.

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