Presentación del libro: Un poco de historia de la bolsa de valores de México y algo más

Publicado el 16 agosto 2010 por Emilio

Reseña de libro: Humberto Lara

El día 4 de mayo de 2010 se presentó en el Centro de Estudios Avanzados de la ciudad de Tapachula de Córdova y Odóñez, el libro titulado Un poco de hisotira de la Bolsa de Valores de México y algo más, del Mtro. Armando Olvera Hernández. Esto en el marco del proyecto editorial del Sindicato de Personal Académico de la Universidad Autónoma de Chiapas; en dicha presentación el Ing. Humberto Lara Trinidad, hizo la reseña del libro:

Este libro nos habla de lo que sucede en el mundo del dinero. En México hemos pasado más de una crisis, habría que recordar la de 1981, la del 86 o la del 95 que nos pegó durísimo, y cuya similitud con la del 2008 en Estados Unidos nos hace pensar en la fragilidad de la economía y la incertidumbre del marco normativo.

Hablar de la Bolsa, o de los Van der Bourse, para nosotros los mortales es tema complicado, ya sea por falta de conocimiento o por intentar jugar sin conocer las reglas, es pagar el precio de la ignorancia financiera, y saber que de la noche a la mañana se pueden perder los ahorros que están en juego.

Aquí es donde el trabajo de Olvera adquiere importancia, su texto inicia con un ABC; conforme avanzamos por sus páginas explica qué es la Bolsa Mexicana de Valores y narra de manera amena su historia; aborda la depredadora globalización, los cracks financieros y explica detalladamente su estructura, además de tocar temas como la conformación de los portafolios de inversión y los inversionistas.

El Mtro. Armando sigue y habla del índice de Precios y Cotizaciones del famoso Down Jones y la difícil lectura de las tablas de acciones; para parecer conocedor, esto debemos de agradecerlo, aborda el aspecto especulativo y define los errores más frecuentes. Ahora quiero narrar una breve experiencia en un mundo desconocido, una ocasión participé en la Bolsa, fue para mí estimulante, estaba al tanto de las noticias, compraba el periódico especializado, hablaba por teléfono a diario después de las diez de la mañana; al principio disfruté el glamour de la Bolsa, luego empecé a sufrir. Una noche en un noticiero de esos que consideran decir la verdad absoluta se dijo: “no se alarmen por la caída de la bolsa, es como cuando usted anda buceando y se aparece un tiburón, no se mueva, quédese quieto, ya va a pasar, no entre en pánico”.

Para mis adentros dije, no es posible, si me quedo inmóvil por un periodo prolongado me hacen pedazos; razoné como húngaro, me acordé de mi abuelo, me volví símil de tigre, pregunte por mis acciones, ¿subieron o bajaron? Me volví coyote, o más bien un tiburón, un bróker a la caza de acciones regaladas; vendí las pocas casas que tenía. Mi perro, que era mi guardían, me soltó, me abandonó.

No se apareció ningún tigre o lobo de mar que me asesorara, estaba solo; el periodo de bull market había acabado, y en medio de los zarpazos del “bear market” cacé acciones a la baja, ahí sí ya no me moví, ya tenía para dónde, tampoco le metí; realicé un canje guiado por el instinto, me quedé inmóvil; cuando la tormenta pasó, reaccioné y volví a preguntar.

Investigué y percibí que salí a ras, salí como entré, fue una buena experiencia pero no productiva. Saqué mis conclusiones y me fijé que esto no es para desinformados o ignorantes en el tema y tampoco para vivir con certidumbre; pensé en un tigre o un lobo de mar e inmediatamente me vino a la mente el recien nombrado número uno de la lista de Forbes, Carlos and Charly, investigué cuáles eran sus acciones y me dije, este hombre económicamente nunca va a ser pobre, siempre va a ser más rico, para qué me desgasto, para qué me estreso, con lo poquito que tengo compro algunas acciones donde él anda y medio muevo al igual que él.

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